70 € al mes

 
Sabía que Nepal es era un país pobre pero día que pasa día que voy dándome cuenta dónde me he metido y es muy sobrecogedor.
 
En pocas palabras ‘las estoy pasando putas’. Nada que no pueda sobrellevar pero aún así un reto continuo para alguien que ha experimentado ‘la otra cara de la moneda’ y se ve de repente ‘atrapado’ sin ningún tipo de comodidad.
 

Después de pasar unos días en Bistachap y otros mas en Badikhel llego a la conclusión de que la pobreza es la norma general en las aldeas del valle. Parece como si el tiempo se hubiera detenido hace siglos. Las casas son unas auténticas chabolas construidas con ladrillos de una calidad ínfima, tejados de uralita y suelo de arcilla. Tienen electricidad pero se reduce todo a unos cables de los que cuelgan apliques y enchufes. La cocina es un horno de barro y se enciende con leña. En mi casa tienen un pequeño fogón pero es encendido en contadas ocasiones para no gastar butano porque es caro. La basura se tira en la calle. No hay agua potable, la única prodece de una ‘manguera’ situada a escasos metros de la casa y con lavan los cacharros, la ropa, se duchan, etc… Por ‘sentido común’ muchos ya se han acostumbrado a beber agua hervida que depositan en un bidón con grifo aunque ésta tenga sabor a ‘olla quemada’.

Lo único que comemos 2 veces al día es arroz con verduras (calabaza, coliflor, patata, espinacas o tomate) que cultivan ellos mismos. No hay atisbo de carne, ni pescado, ni fruta, ni cereales, ni legumbres, ni huevos, ni nada de nada porque no tienen dinero para comprarlo. El otro día el padre me explicó que cobraba 70 € al mes (7000 rupias) siendo la única fuente de ingresos del hogar. Eso hace un sueldo anual de 840 €. La media del país esta en 286 €. Están pagando una moto a plazos y el colegio de la niñas, así que no hay nada que gastar en otras cosas. Por alojar a los voluntarios, la ong les paga 45 € al mes, dinero que procede evidentemente del dinero que pagamos en su día. Así pues, tener a ‘un voluntario’ en casa les repercute enormemente en su economía a pesar de que, por lo que voy observando, les cause estrés al no poder comunicarse y también grandes dosis de vergüenza por tener que alojar a alguien que, aún haciendo esfuerzos por adaptarse, se muestra patosamente incómodo en su hogar.

El padre se va a Kathmandu sobre las 9.00 y vuelve a casa sobre las 18.00. Cuando llega, cena, ve la tele y se va a dormir. La madre es ama de casa y se dedica a recoger y seleccionar arroz, vegetales, lavar ropa, etc…Vuelvo a decir que a pesar del tópico, parecen gente feliz almenos las niñas, que se entretienen con cualquier cosa y siempre ríen, tal vez la madre me parece por momentos sombría por la vida que lleva, o tal vez es sólo mi imaginación.

Ante esta situación y con lo baratas que son las cosas por aquí, lo primero que me viene a la cabeza es comprarles fruta, chocolates, algo para la escuela o hasta algún utensilio para la cocina o algún juguete pero nos han recomendado desde la ong que no se nos ocurra puesto que esto ejercería ‘presión’ sobre futuros voluntarios.

Mi habitación no está mal aunque son continuas las arañas que tengo que matar cada noche antes de meterme en la cama, las cabronas se cuelan entre los ladrillos por los agujeros que hay en el mortero. Lo de ayer ya fue demasiado: una cucaracha de unos 8 cm se deslizaba sigilosamente por una de las paredes y la infeliz acabo de gotelé aplastada por una chiruca, espero que no vengan más a velarla….. La verdad es que todo iría un poco mejor si tuviera un espacio ‘insect-free’, no tuviera que cagar en ese agujero maloliente lleno de telarañas y pudiera comer sentado en una silla en vez de en el mugriento suelo, pero vamos, una vez más, todo producto de diferencias cuturales y de haber vivido primero en un lugar desarrollado, estoy convencido que ellos no echan en falta muchas de las cosas a las que hago referencia….

Explicando todo esto no quiero ‘dar pena’ ni sentirme ‘rambo’ (porque rambo comería cosas que harían vomitar a una cabra), es simplemente compartir algo que me está impactando de sobremanera y a pesar de ‘lo gallito’ que me puse, me está afectando irremediablemente, supongo que acabaré por acostumbrarme, espero.

Nosotros los voluntarios siempre tendremos la opción de escapar ‘de la miseria’ en Thamel el fin de semana y gastarnos en alojamiento, comida y cervezas esos 70 € que les ha costado un mes juntar.

~ por nordic nomad en 15 noviembre, 2008.

2 comentarios to “70 € al mes”

  1. Me parece cuerioso que no tengan donde caerse, ni quieran gastar butano y en cambio llegue de currar y se ponga a ver la tele, NO????

  2. Con algo tienen que entretenerse….

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