18

 
Después de una semana de agotador trabajo, completamos el playground número 18 en otra de las escuelas migrantes de Mae Sot.
 

Antes de empezar, como ya expliqué, estuvimos planificando un poco la distribución. Siempre se trabaja con los mismos elementos: bola de neumáticos, columpios, que pueden ser simples, dobles o ‘de rueda’ (una enorme rueda de camión cogida por dos cadenas y en la que se pueden subir hasta 10 niños), tobogán, puente, ‘monkey bar’ (escalera horizontal), tree-houses, rocket (especie de cilindro hecho de ruedas) y subibajas. Esta vez también se incluyó un nuevo elemento en forma de tetraedro a modo de castillo para escalar.

Seguidamente se va a comprar todo el material para la construcción: troncos de madera de eucalipto (grosores de los 7 a los 20 cm), pintura de colores, barras de acero, clavos, cadenas, bambú, cuerdas, grava, arena y cemento.

Tras trasladar todo el material a la escuela, empezó la construcción. Algunos árboles presentes en el área ayudaban a definir las zonas de juego. Dos trabajadores locales, curtidos en la tarea de ‘construir’ nos ayudaron (a cambio de 150 bat, 3 €) cada día. También se apuntaron por un par de días algunos turistas que estaban de paso en Mae Sot y habían visto el anuncio que tenemos puesto en varios guesthouses y restaurantes y que invitan a cualquier persona a ayudar.

Los primeros día tocó desconchar la corteza de todos los troncos y pintarlos. Luego se situaron y clavaron (con hormigón) las estructuras principales de los elementos y se fueron acoplando todos los troncos con clavos. Los neumáticos de moto, coche y camión juegan un papel principal y se utilizan profusamente. Una vez construidos todos los elementos se cubre el área con arena para evitar que se formen charcos y barro.

En la semana que duró la construcción, los niños merodeaban expectantes y tenían poca idea de lo que se avecinaba. Muchos se mostraban muy tímidos pero siempre devolvían la sonrisa.

El resultado es fácil de imaginar si veis las fotos del álbum "Playground 18", a los niños (de 4 a 13 años de edad) les encantó y verles reír y jugar en el lugar en el que antes había una zona ‘pelada’ y llena de barro es algo muy gratificante. El último día, les llevamos una caja de galletas, nos cantaron unas canciones como agradecimiento y ‘estrenamos’ el parque.

El coste total ha sido de 520 , incluyendo todos los materiales, la mano de obra, la comida y el agua, la gasolina en desplazamientos y demás.

La semana que viene, el 19. 

~ por nordic nomad en 27 julio, 2009.

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