Yaeyama: paraíso truncado III

 
El resto de días que pasé en Yaeyama fueron más de lo mismo: cielos totalmente cubiertos, lluvias intermitentes y viento. La esperanza de ver asomar el sol se había esfumado por completo: la previsión meteorológica que había consultado varios días atrás se estaba cumpliendo sorprendentemente arrajatabla.
 

Por estar a apenas 8 km (10 minutos en ferry desde Ishigaki), aunque es tal vez la isla menos llamativa o vistosa del archipiélago, me fui a pasar uno de los días a Taketomijima. Taketomi es también la isla más pequeña del conjunto con algo más de 6 km2 y se puede ver perfectamente a pie aunque moverse en bici es mucho más conveniente y rápido.

Las atracciones principales, aparte del pueblo de Taketomi, en el interior de la isla con casa tradicionales de tejas naranjas y calles ‘asfaltadas’ con arena blanca, posiblemente sean las playas de Kondoi, especialmente atractiva, y la de Hoshisuna, donde “los granos de arena tienen forma de estrella” algo que es cierto sólo en parte. Los granos con forma de estrella son en realidad esqueletos de diminutos equinodermos que se han incorporado a la arena de la playa pero vamos, en un puñado de arena tal vez encuentras uno o dos. Hay unas chicas en la playa que, a base de mucha paciencia y armadas de una lupa, venden botellitas de cristal con unos 50 g de ‘100% arena de estrellas’.

Aparte de visitar las dos playas hay poco más que hacer en Taketomi salvo ir hasta el cabo Kitazaki desde donde se tienen vistas de Ishigakijima y es también un buen punto para hacer snorkelling.

En unas cuantas horas se puede ver Taketomi perfectamente, sobretodo si el tiempo es nefasto y no se pueden disfrutar de las playas…

Los posteriores días estaba ya cansado de ‘jugar a los turistas’ en territorio enemigo, las posibilidades de hacer algo de trekking hasta los picos Omote (526 m) y Nosoko (282 m), sin visibilidad y sin transporte garantizado para volver de ellos también, tampoco eran factibles. Visitar otras de las islas como Kohama, Hateruma o Kuroshima suponía desembolsar demasiados yens en ferries….

Digamos que la experiencia insular en Japón no ha cubierto para nada mis expectativas, seguramente la estación no era la ideal, aunque el tiempo en estas islas es muy inestable y no se caracterizan por tener una marcada estación invernal. De todas maneras, si hay lectores que han seguido por algún tiempo, no se puede obviar mi obstinación insular (Islandia, Islas Westman, Madeira, Islas Feroe, Islas Lofoten, Islas Perhentian, Islas Cham…) hay algo en ellas que ejerce en mí una extraña atracción/obsesión, debe ser por lo ineccesible y la de misterios que ocultan…aunque luego ‘in situ’ la realidad sea menos romántica….

A pesar de todo lo que he escrito en estos 3 posts, estoy convencido, sobretodo gracias a las fotos que he visto en los desplegables turísticos, que estas islas son muy recomendables en verano o al menos cuando hace buen tiempo, eso sí no os olvidéis el ‘kit Yaeyama’:

  • Licencia de conducir internacional o sucedáneo
  • Gafas de bucear y tubo, el alquiler aquí cuesta 1.000 yen/día
  • Libro de conversación idioma/japonés, ni dios habla inglés por aquí

En fin, pasado mañana cojo un vuelo a Tokyo y podré escapar finalmente del paraíso truncado…

~ por nordic nomad en 18 diciembre, 2009.

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