Tokyo!

 
Aterrizar en la capital nipona fue ya una experiencia única: las luces de la ciudad se extendían en un manto infinito cual galaxia. Desde el aeropuerto de Haneda apenas se tardan 20 minutos (en monoraíl) hasta la ciudad y después pude tener también mi primera experiencia (buena) en el laberíntico y apabullante metro de Tokyo.
 

Una de las grandes casualidades de este viaje a Japón es que, sin haberlo planeado en absoluto, me iba a encontrar en la ciudad con dos buenos colegas que hice en Oslo: Llàtzer (Girona) i Naofumi (Japón) y la siguiente misión fue en fijar una cita para poder encontrarnos en la metrópoli.

Aunque se aleja del ‘budget’ al que estaba acostumbrado, hay todavía algunas opciones de alojamiento económico en Tokyo. La cadena Sakura ofrece ofertas con precios muy ajustados que rondan los 3.000 yen (23 €) por noche.

El tiempo en Tokyo era fantástico (por fin…), con cielos absolutamente despejados aunque la ‘viruji’ era considerable, sobre los 5 C. En mi primer día, me dirigí hasta el palacio Imperial, situado en el centro de la ciudad. Era lunes y estaba cerrado. Seguidamente fui hasta Shinjuku, uno de los barrios más populares de Tokyo y donde se encuentran las impresionantes torres del Ayuntamiento, diseño de Kenzo Tange, en las que se puede visitar (gratis!) el piso 54 desde donde se tienen unas vistas magníficas de toda la ciudad y, ese día, se podía divisar incluso el monte Fuji, increíble.

Por la tarde nos encontramos finalmente. Llàtzer acababa de llegar desde Mongolia y Nano (Naofumi) desde Oslo así que se puede decir que el ‘timing’ fue perfecto. Una de las ventajas de visitar un lugar como Tokyo de la mano de un local es que te puedes relajar y no tienes que lidiar con problemas de comunicación ni consultar ningún mapa. Nano nos llevó a comer monja y okonomiyaki, un especie de “crepes” japoneses que te hacen en una plancha enfrente tuyo. Después de comer algo nos llevó en coche hasta su casa, situada en Saitama, en las afueras de Tokyo, donde dormiríamos.

Al día siguiente tras un delicioso desayuno casero volvimos a coger el coche, esta vez hasta Kusatsu, una población situada a unos 200 km al norte de Tokyo y ya próxima a Nagano donde íbamos a experimentar una de las experiencias más auténticamente japonesas: el onsen o baño termal. El hotel que Nano había reservado tenía habitaciones estilo ‘tatami’ y al llegar nos tenían un festín preparado a modo de cena: kaiseki o banquete de ‘tapas japonesas’. Tras la opípara cena y tras darnos una vuelta por Kusatsu regresamos al hotel para probar el onsen. Los baños están separados por sexo y te metes en ‘bolas’. Hay uno exterior, en la terraza, que tiene una temperatura algo inferior.

El próximo día probamos varios onsen exteriores que hay por la zona. Tras pasar unos días estupendos en casa de Nano volvimos a Tokyo.

~ por nordic nomad en 27 diciembre, 2009.

3 comentarios to “Tokyo!”

  1. I can see that you started a new life now, going to horse races… Good for you! ;P

  2. Yeah, i couldn’t believe it myself, the athmosphere was crazy and the entrance only 200 yen (1,5 €), we did some betting but we didn’t get anything…

  3. Ahora ya sé lo que es un onsen! http://doblestigma.wordpress.com/

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